Micromotor y contra angulo con logos fabricante

En una clínica dental el aire comprimido mueve más cosas de las que parece: la turbina, la jeringa de aire y agua, el scaler de aire, los movimientos de algunos sillones, ciertos sistemas de aspiración de tipo venturi y las unidades automáticas de mantenimiento. Todo depende de un mismo equipo, el compresor, y de la calidad del aire que entrega.

Mangueras e instrumental en el sillón dental
Turbinas, micromotores, jeringa y scaler: todos dependen del mismo aire comprimido.

Lo que pide cada equipo

Los fabricantes especifican el aire que necesitan sus equipos. Dos ejemplos: la unidad de mantenimiento Lubricare 2 de Bien-Air trabaja entre 0,3 y 0,5 MPa (3 a 5 bar), con un caudal de 60 a 100 litros normales por minuto; el sistema Primea Advanced Air de W&H pide una presión de servicio mínima de 5 bar. Cuando se añaden equipos a la clínica, conviene comprobar que el compresor tiene capacidad para todos ellos a la vez.

Humedad y aceite: los enemigos invisibles

El aire ambiente contiene humedad que, al comprimirse, se condensa. Si ese agua llega a las mangueras, termina dentro de la turbina, corroe el rodamiento y arrastra el lubricante. Lo mismo ocurre con restos de aceite o partículas. Por eso los compresores dentales suelen incorporar secador y filtros, y la norma ISO 8573-1 clasifica la pureza del aire comprimido según partículas, agua y aceite.

Mantenimiento básico del compresor

Disponemos de repuestos de compresor y filtros para las marcas más habituales. Si tus turbinas se averían con frecuencia, revisa también el aire antes de culpar al instrumento: puedes consultarnos en el servicio técnico.